5 ruinas antiguas poco visitadas que merecen un viaje propio, lejos de las multitudes
Machu Picchu y Chichén Itzá reciben millones de visitantes cada año, con filas en los torniquetes y fotografías que rara vez logran capturar la piedra sin una decena de turistas de fondo.
Pero el mundo antiguo dejó muchas más huellas de las que caben en cualquier lista de siete maravillas, y varias de ellas siguen prácticamente vacías, esperando a quien esté dispuesto a buscarlas. Estas cinco ruinas rivalizan en majestuosidad con los sitios más famosos del planeta, con la ventaja añadida de poder recorrerlas casi en soledad.
1. Edzná, México

A poco más de cincuenta kilómetros de Campeche, esta ciudad maya llegó a albergar hasta veinticinco mil habitantes entre los años 200 y 1000 después de Cristo, con una acrópolis de cinco niveles que supera los cuarenta metros de altura.
A diferencia de Chichén Itzá, que recibe miles de visitantes diarios, aquí es común recorrer todo el complejo de veintiséis kilómetros cuadrados prácticamente en soledad.
2. Sigiriya, Sri Lanka

Esta fortaleza construida en el siglo I sobre una roca de doscientos metros de altura fue, según la tradición local, la capital del reino de Kassapa, con un palacio superior y un muro de espejos que todavía conserva frescos originales.
Aunque su imponencia rivaliza con cualquier ciudadela medieval europea, permanece considerablemente menos concurrida que otros destinos arqueológicos asiáticos de fama similar.
3. Toniná, México

Ubicada en Chiapas, esta ciudad maya apenas ha sido excavada en su mayoría, en parte porque buena parte de sus terrenos siguen en manos privadas.
Su pirámide principal, una de las estructuras prehispánicas más altas de Mesoamérica, recibe una fracción mínima de los visitantes que llegan a Palenque, a pesar de estar a poca distancia.
4. Chogha Zanbil, Irán

Descubierta por casualidad en 1935 por prospectores que buscaban petróleo, esta ciudad elamita construida en el siglo XIII antes de Cristo conserva un zigurat rodeado de tres murallas concéntricas, considerado uno de los mejor preservados fuera de Mesopotamia.
Su ubicación, alejada de los circuitos turísticos convencionales, la mantiene como uno de los grandes secretos arqueológicos de Oriente Próximo.
5. Lamanai, Belice

Rodeada de selva tropical y accesible solo tras un recorrido en lancha por el río New, esta ciudad maya conserva templos que se elevan por encima del dosel forestal, habitados hoy únicamente por monos aulladores y aves tropicales.
Su nombre, que significa «cocodrilo sumergido», refleja la atmósfera casi virgen que todavía envuelve todo el sitio.